Setenta y cinco años de terror nuclear

 

A finales del presente mes de agosto tendrá lugar la Asamblea General de la Federación de Jóvenes Verdes Europeos (FYEG, por sus siglas en ingles) de este año 2020, Red EQUO Joven como miembro de pleno derecho ha presentado, para su ratificación, la siguiente enmienda instando a las naciones de Europa a iniciar el desarme nuclear del continente:

«Los días 6 y 9 de agosto de 1945 el ejército estadounidense lanzaba sendas bombas atómicas sobre las poblaciones japonesas de Iroshima y Nagasaki, acabando con la vida de más de 100.000 japoneses, la mayoría de ellos civiles. Un número incalculable de personas perecieron a causa de enfermedades derivadas de la radiación absorbida durante los ataques y ambas ciudades quedaron reducidas a escombros en segundos. Esta masacre marca el inicio de la actual era nuclear.

El contexto político y social de los primeros años de posguerra y el recrudeciemiento de la Guerra Fría (1947-1991) favorecieron que, tristemente, nuestras sociedades aprendiesen a convivir con una realidad tan cruenta y desde entonces al menos nueve países conservan
armamento nuclear.

De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), en el mundo existen aún unas 14.465 armas nucleares. El desarrollo de este arsenal ha requerido de la realización de pruebas nucleares que podemos contar por miles (solamente entre las dos principales Potencias Nucleares, Estados Unidos y la Unión Soviética, se han realizado unas dos mil detonaciones de experimentación). Estas pruebas terriblemente destructoras, si bien prohibidas Internacionalmente desde 1996, tuvieron un incalculable impacto medioambiental cuyas consecuencias aún podemos constatar. Como atestiguan los niveles de radiactividad registrados en puntos de las Islas Marshall (concretamente en los atolones: Enewetak; Rongelap; Utirik y Bikini). A todo ello debemos sumar el impacto humano de estas pruebas, para cuya realización a menudo era necesario el desplazamiento forzado de poblaciones.

Desde 1970 está en vigor el Tratado Internacional de no Proliferación de Armas Nucleares un instrumento internacional que se ha probado insuficiente. Pues sabemos que tras su ratificación internacional India, Pakistán y Corea del Norte han desarrollado armas nucleares y al menos Irán lo ha intentado, aunque desde 2015 se han detenido las investigaciones, gracias en parte a la mediación de las instituciones comunitarias. De vuelta en Europa, España no puso fin a su programa nuclear hasta 1981.

Los arsenales nucleares existentes no solo suponen una amenaza para la propia existencia de nuestra especie, también tienen un potencial contaminante que perduraría cientos de años con las consecuencias sociales y medioambientales que ello acarrearía.

Por todo ello en la setenta y cinco efeméride de los ataques nucleares sobre Japón, la Juventud Verde de Europa reclama a la Comisión Europea la toma en consideración de las siguientes reclamaciones a fin de que las mismas sean implementadas por todos los países miembro del Consejo de Europa:

  • El fin del enriquecimiento de uranio con fines bélicos;
  • La ratificación del Tratado Internacional de Prohibición de las Armas Nucleares;
  • El desmantelamiento de las ojivas nucleares, como hiciera en su momento
    Sudáfrica;
  • La expulsión del Continente Europeo de armamento con potencial nuclear
    perteneciente a potencias extranjeras;
  • La presión de socios internacionales económicos y geopolíticos para seguir a las
    naciones europeas en el empeño antinuclear;
  •  La creación de un fondo cuyo objetivo sea reparar a su estado original las zonas del
    globo dañadas durante la realización de ensayos nucleares;
  • El Consejo de Europa ha de trabajar por un mundo libre de armamento nuclear.»

 

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