Día Internacional del Bosque

bosqueEl día 21 de marzo se celebra a nivel internacional el “Día Internacional del Bosque” y deberíamos sacar provecho para defender que los 365 días del año deberían ser días de bosque. Puede parecer el típico tópico cada vez que se conmemora una fecha marcada, pero en este caso conlleva una gran verdad, y es que necesitamos una planificación anual que actualmente no existe para defender nuestros bosques.

Siguiendo con tópicos, a veces tan llenos de razón como este, “los incendios se apagan en invierno”, y es verdad, sin una planificación anual que tenga en cuenta los necesarios trabajos para mantener un bosque resiliente a los grandes fuegos no habrá más futuro que la pérdida de miles de hectáreas.

Si al ya caótico estado de abandono de muchos bosques le sumamos los efectos que está provocando el cambio climático nos encontraremos con que el tópico al que nos referíamos antes se va a convertir en literal. Los acontecimientos ocurridos en Portugal y el noroeste español en el pasado otoño han dejado en evidencia lo que muchos expertos ya habían avisado; ante la falta de efectivos antiincendios, de planeamiento para retirar el exceso de combustible, de estímulo a proyectos que combatan el abandono de los montes y les den un uso, la falta de lucha por crear espacios mixtos con diversidad de especies…, solo queda la posibilidad de incendios descontrolados que acaban con la vida de un sistema natural y con vidas humanas.

Es muy serio como tragedia humana en un rural olvidado. Las autoridades no toman en serio la necesidad de generar planes de ordenamiento del territorio basados en criterios científicos que introduzcan normas claras en el bosque sobre cosas como dónde y con qué espesor se deben crear cortafuegos; qué especies plantar y en qué porcentaje según qué zona; o cómo acometer una reestructuración de la propiedad que consiga estimular una explotación sostenible de las mismas.

Y así llegamos a una de las raíces del problema. ¿Cómo una administración incapaz de gestionar los propios montes que tiene a su cargo va a ser capaz de hacer cumplir las normas contra el abandono de parcelas de monte que no administra? ¿Cómo sin un catastro actualizado va a ser capaz de trabajar con unos propietarios que a veces ni se conocen? ¿Cómo va a construir políticas con la participación de los actores interesados?

La administración no ha sido capaz de llevar a cabo ni planes de mejora urbanos que eviten la localización de viviendas en zonas de máximo riesgo ni ha sido capaz de llevar a cabo un plan serio para evitar la proliferación de arbolado dentro de los perímetros de seguridad en torno a las casas. Si no fuera por la valentía de nuestros bomberos forestales luchando contra el fuego y llevando a cabo planes de evacuación seguramente habríamos perdido más vidas.

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Pero más allá de las catástrofes y sus consecuencias, debemos pensar en todo lo que los bosques nos aportan. Son un lugar para el mantenimiento de la biodiversidad en la Tierra, un arma para luchar contra el cambio climático, nos aportan maravillosos paisajes, nos permiten alejarnos del intoxicado aire de las urbes, y son una gran oportunidad económica si los convertimos en espacios multifuncionales sostenibles en el tiempo. Los bosques, ante todo, son vida para nosotros y para el entorno que nos rodea.

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