Litio: el nuevo oro

El coche eléctrico es una de las principales alternativas planteadas por la industria automovilística ante la escasez de combustibles fósiles y el consiguiente efecto en el calentamiento global que estos combustibles están produciendo. Sin embargo, para que estos coches sean económicamente rentables tienen que poder tener una autonomía (distancia recorrida) de más allá de algunas decenas de kilómetros, algo que la tecnología actual sí es capaz de poner en el mercado en estos momentos. La mayor o menor autonomía viene dictaminada principalmente por la naturaleza de las baterías y más concretamente de los materiales que constituyen dichas baterías.

Hasta la fecha las baterías más comúnmente utilizadas en diferentes aplicaciones son baterías a base de níquel, cadmio o plomo las cuales resultan competitivas para aplicaciones de pequeños instrumentos eléctricos y con duraciones sin recarga relativamente pequeñas. Sin embargo, la aparición de las baterías de litio en los años ochenta supuso una revolución en este tipo de aplicaciones pudiéndose alcanzar recargas de más tiempo y, al mismo tiempo, su propia naturaleza química permitieron a estas baterías dominar rápidamente todo el sector de baterías dedicado a pequeños instrumentos eléctricos como los ordenadores o los teléfonos móviles.

Por otro lado, la evolución de la tecnología de las baterías de Litio ha sido muy variada y compleja hasta llegar a alcanzar un tipo de batería de Litio, la llamada batería de Li-ion, que puede ser utilizada en aplicaciones mucho más ambiciosas, y al mismo tiempo, mucho más atractivas para la industria, como son las aplicaciones en el sector automovilístico. Aún siendo poco competitivas con el motor de combustión, la necesidad de buscar una solución a los problemas planteados por la escalada de precios de los combustibles fósiles, así mismo que por el efecto contaminador de los mismos, hace que esta tecnología esté en el momento adecuado de liderar la fuente de energía de la industria automovilística.

Ante el rápido crecimiento de países emergente como India, China o Brasil se prevén que en el año 2050 circulen por el planeta más de 1000 millones de coches según datos de la Agencia Internacional de la Energía lo que supone un 25 % más de coches de los que circulan en la actualidad. De este porcentaje se prevé que un alto porcentaje de coches sean coches eléctricos (http://www.iea.org/Papers/2009/EV_PHEV_Roadmap.pdf) con lo que se necesitarán una enorme cantidad de baterías de Litio que alimenten esos coches. Es lógico pensar que la industria automovilística va  a querer controlar toda la industria de producción de baterías. En estos momentos muy pocas empresas independientes se dedican a la fabricación de baterías y las mismas están asociadas a industrias de fabricación vehículos. Con la dependencia que la industria automovilística tendrá en las baterías y más concretamente en las baterías de litio, este metal se convierte en uno de los metales más valiosos e interesantes de dominar. La pregunta que uno se puede hacer es si el Litio de aquí a 20 o 30 años se convertirá en el oro del s.XXI y si todo país (sobretodo países poderosos que todos tenemos en mente) intentará controlar los yacimientos de Litio situados a lo ancho de todo el planeta.

Echando un vistazo a los yacimientos actuales de Litio y tomando datos de la Agencia Geológica de EEUU (http://minerals.usgs.gov/minerals/pubs/commodity/lithium/) en estos momentos se estiman que existen 35 millones de reservas de Litio repartidos por todo el mundo. En la tabla 1 y gráfico 1 se detalla el reparto más importante de estas reservas por países y millones de toneladas.

Tabla 1. Reservas en millones de toneladas de Litio por países.

País Reservas (mill toneladas)
Estados Unidos 4
Argentina 2.6
Australia 0.6
Brasil 1
Canada 0.4
Chile 7.5
China 5.4
Congo 1
Bolivia 9
Serbia 1
Otros 2.5
TOTAL 35

 

Gráfica 1. Reservas en millones de toneladas de Litio por países.

Se puede observar como los principales yacimientos de Litio se encuentran situados en países emergentes como Bolivia y China. De la misma forma estos países en vías de desarrollo esperan poder utilizar estos yacimientos como fuente de riqueza que ayude a sus países a desarrollarse, y salir de la pobreza en la que se encuentran, siempre y cuando no se vean expoliados por los mismos que han expoliado los yacimientos de petróleo en países asiáticos o africanos.

El control de estos yacimientos en estos momentos está siendo fuente de conflictos entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo. Por ejemplo, EEUU ha sido acusado en varias ocasiones de que su propósito con la guerra de Afganistán no era más que poder controlar los yacimientos de Litio “recientemente” encontrados en dicho país y de la misma forma asegurar la supremacía de su industria en el desarrollo de las baterías de Litio. Unas estimaciones muy conservadoras de las reservas de Litio en Afganistán también hechas por la Agencia Geológica de EEUU hablan de 10 millones de toneladas de Litio almacenadas en Afganistán, con lo que convertiría a dicho país en el país con más reservas de Litio del planeta (Gráfico 2).

 

Gráfico 2. Reservas de Litio a nivel mundial introduciendo en escena el cálculo de reservas afganas.

Es lógico pensar que el control de estas reservas y el incremento exponencial de su utilización en las próximas décadas nos conducirían a una situación similar a la actual con los combustibles fósiles y en donde las reservas de Litio estarían en manos de un número determinado de países conduciendo a situaciones de desigualdad extrema como nos encontramos en estos momentos.

De todas formas existen alternativas para que al final no nos encontremos en una situación similar a la que estamos ahora como es, por ejemplo, el reciclaje de las baterías de Litio. En contrapartida a la tecnología de combustión en donde el combustible se transforma y es liberado a la atmósfera siendo muy difícil su recuperación para volver a reutilizarlo, las baterías de Litio pueden ser mucho más fácil reutilizables y reciclables. En estos momentos existen varias líneas de investigación para desarrollar nuevos materiales que ayuden a su más fácil reciclaje, como pueden ser materiales de tipo orgánico en lugar de los materiales inorgánicos utilizados en la tecnología actual.  Por otro lado, otra alternativa a las baterías de Litio son las baterías de Sodio, las cuales están basadas en principios químicos muy similares. En este caso el Sodio es un metal mucho más abundante que el Litio con lo que ayudaría a disminuir los precios y el dominio del sector por ciertos países. De esta manera se podría estar muy cerca del sueño de muchos científicos: resolver el problema energético en el que nos encontramos en la actualidad.

Un comentario

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