Sólo es por la pasta

Se acabó el “susto”, y volvieron los 120 km/h porque, según el Ministro del Interior, esta medida “ya no tiene sentido”. Ojo, no que nunca lo tuviera, porque ha ahorrado 450 millones de Euros en petróleo y parece haber rebajado la siniestralidad. La relación velocidad->consumo sigue ahí. Sino que como parece que se ha vuelto a estabilizar el precio del oro negro, la medida ya no nos ahorra tanto… dinero. Es decir, “nos podemos permitir” un aumento del consumo de combustibles fósiles.

Cambio del límite de velocidad

Al anunciarse la reducción de la velocidad máxima en todo el Estado, la respuesta fue mixta. Hubo quien recibió bien la noticia, por el ahorro energético y económico. También hubo a quien – tal vez por falta de información, tal vez por otro motivo, pero no quiero pensar que por egoísmo – le pareció fatal esta “nueva prohibición” del ejecutivo. Pero en todo caso fue casi unánime la opinión de que era una medida “de emergencia”. Planes anteriores para ahorrar combustible, incentivar el transporte público o colectivo, desincentivar viajes superfluos… eran inexistentes o poco efectivos. Y ya cuando ya se hizo evidente que el problema tocaba, y de cerca, el bolsillo, se lanzó la reducción del límite de velocidad. Ahora que el factor económico no es tan dominante, se da la marcha atrás.

¿Qué nos dice esta noticia?

El problema de las emisiones de CO2 y el cambio climático sigue ahí, y empeorándose. La contaminación atmosférica sigue ahí en nuestras ciudades. Salvo alguna mejora incremental en la seguridad de los vehículos, el problema de la seguridad vial también sigue ahí. La reducción del límite de velocidad (sin ser la panacea) aborda todos estos problemas. El único que se ha aliviado algo es el económico – cada barril no nos sale tan caro como hace unos meses. ¿Conclusión? ¡Volvamos a gastar más! Vamos, que es por la pasta.

Es más, el mismísimo Ministro del Interior ha reafirmado que se trató de una decisión “estrictamente económica”. Poco parece importar que el petróleo y demás combustibles fósiles sean, por su naturaleza, finitos, y que cualquier bajada de precio sea circunstancial y a corto plazo.  La medida parece, por tanto, estrecha de miras al ser incapaz de afrontar incluso el problema que se quiso atajar – el económico – más alla de un cortísimo plazo.

¿Y entonces?

Una reducción del límite de velocidad, aunque es un punto positivo en el ahorro de combustibles fósiles, es una medida demasiado aislada y limitada para atajar nuestra adicción a estas substancias. Hay decisiones que sí podemos tomar a nivel individual, pero la mayoría de las necesidades de transporte vienen “impuestas”, y hay medidas que pueden tomar ayuntamientos, gobiernos autonómicos y ejecutivo central que, además de ahorrar dinero, cambio climático y contaminación local, aumentan nuestra calidad de vida:

La reducción de la necesidad de viajar mejorando la planificación urbanística o incentivando el teletrabajo (¡atencíon! ¡también sube puntos de conciliación familiar-laboral!); dando alternativas reales -asequibles y efectivas – de transporte público y colectivo, más eficiente en cuanto a emisiones y espacio, tanto urbano como interurbano; sistemas de alquiler de bici pública, como el Bicing en Barcelona y todas las grandes ciudades españolas (menos Madrid); peatonalización de zonas urbanas para desincentivar el uso del coche; impuestos con el método “quien contamina, paga” para incentivar el uso de vehículos menos contaminantes… y un largo etcétera.

Ojo, todo ello, sin entrar en otras medidas de ahorro de energía como son el sector doméstico o industrial, que están igual de afectados por inestabilidades geopolíticas, dependencia exterior y demás.

Conclusión: hacen falta estrategias integrales para combatir el cambio climático (y todo lo demás), sí. Pero cualquier contribución parcial sigue siendo un punto a favor, y pasos atras como este que estamos viendo en el límite de la velocidad despiertan grandes dudas sobre el compromiso que los gobiernos que vamos viendo – de un color u otro – dicen tener con la sostenibilidad.

Desde ecomovilidad.net están trabajando en propuestas reales de transporte sostenible… ¡pásate por su blog!

La noticia según El Mundo y El País, y una nota de prensa de Ecologistas en Acción sobre la posibilidad de que se tomara esta decisión.

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